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Ona Therapeutics levanta €74,2M donde los ADCs fallan

Ona Therapeutics

El 4 de junio de 2026, Ona Therapeutics cerró una Serie B de $86,6M. La ronda estaba sobredemandada. No participó ningún fondo americano. Ni asiático. Ni ningún fondo de venture de una farmacéutica global.

El sindicato completo es europeo. Con capital público español dentro. Ese detalle, en el contexto de una ronda oncológica de este tamaño, dice algo concreto sobre dónde se está consolidando el capital biotech en Europa. Y sobre hasta dónde ha llegado el ecosistema español en 6,5 años desde que esta empresa era solo una publicación en Nature.

Como ya señalamos en [1.921 startups HealthTech españolas, un solo unicornio], el pipeline de salud español tiene profundidad en Seed pero escasez en stages avanzados. Ona es uno de los pocos casos que está recorriendo el embudo completo.

La ciencia que justifica €74,2M

Ona Therapeutics nació en 2019 como spin-off del IRB Barcelona y de ICREA. Su base científica es un paper publicado en Nature en diciembre de 2016.

Salvador Aznar Benitah, investigador ICREA en el IRB, identificó algo concreto. Las células con mayor potencial metastático expresan niveles altos de CD36, un receptor de ácidos grasos. Bloquear CD36 con anticuerpos inhibió casi completamente la metástasis en modelos animales. Sin efectos secundarios.

La implicación fue directa: las dietas ricas en grasa intensifican el potencial metastático. Y CD36 aparece como marcador en múltiples tumores. Mama, melanoma, ovario, vejiga, pulmón, próstata.

Aznar Benitah lo resume así: si cortamos el suministro de lípidos a las células que generan metástasis, prácticamente son incapaces de extenderse.

Sobre esa base científica, Valerie Vanhooren construyó la empresa. Hoy es CEO y cofundadora. La estrategia es clara: desarrollar ADCs first-in-class contra un target no explotado anteriormente. La identidad exacta del target no es pública. Es la pieza de IP más protegida de la compañía.

Qué hace ONA-255 diferente de los ADCs que ya existen

Un ADC combina tres componentes. Un anticuerpo que localiza la célula tumoral. Un payload que la destruye desde dentro. Y un linker que controla la liberación.

El resultado es destrucción selectiva del tumor con menor daño al tejido sano. Enhertu y Trodelvy son los ADCs de referencia actual. Enhertu generó $2.289M en ventas solo en el primer semestre de 2025.

ONA-255 apunta a un segmento específico. Cáncer de mama HR+/HER2- refractario en tercera línea. El segmento que ya no responde a CDK4/6 ni a Enhertu. Ese segmento representa más del 70% del cáncer de mama metastático avanzado.

La diferencia técnica tiene dos capas. Primera: el target de ONA-255 no ha sido explotado por ningún ADC aprobado. Segunda: el payload usa inhibidores de microtúbulos, no de topoisomerasa I como Enhertu y Trodelvy. Eso significa actividad potencial donde los líderes del mercado ya fallan.

ONA-389 apunta a cáncer colorrectal microsatélite estable y hepatocelular. Usa el mismo target que ONA-255. Y ONA-418, todavía en preclínico, introduce un dual-payload como diferenciador técnico adicional.

La ronda: quién entró y qué dice cada nombre

Los co-leads son Columbus Venture Partners y Mérieux Equity Partners. Ambos nuevos en Ona. Ambos europeos.

Columbus VP es el fondo valenciano con más de €800M bajo gestión. Es la primera vez que un fondo español co-lidera una ronda de $86,6M en biotech oncológica. José Mesa, de Columbus, lo describió como una compañía que combina ciencia de primer nivel con un camino claro hacia el impacto clínico. No es la primera vez que Columbus apuesta por biotech con componente dual-use: también está en ARTHEx Biotech y Highlight Therapeutics.

Mérieux Equity Partners llega desde Lyon con más de €1.600M bajo gestión. Es su segunda inversión en España, tras deepull en 2025. Valérie Calenda entra al Consejo. Mérieux tiene historial en biotech oncológica europea y gestiona el MI2 Innovation Fund que co-lidera la ronda.

Los nuevos participantes tienen perfiles distintos pero coherentes. COFIDES entra vía el Fondo FOCO, el instrumento público español de €2.000M del Plan de Recuperación diseñado para atraer coinversión extranjera en sectores estratégicos. Korys es el family office belga de la familia Colruyt, con más de €4.000M bajo gestión e histórico en ADCs europeos a través de Mablink Bioscience. Eva Van Overmeire entra al Consejo.

Los inversores de la Serie A repiten todos. Asabys Partners, que incubó Ona desde el seed de €1,5M en 2019. Alta Life Sciences. Ysios Capital. Bpifrance InnoBio. CDTI Innvierte. FundPlus NV.

No hay inversores americanos. No hay asiáticos. No hay corporate pharma venture de Pfizer, Roche ni Novartis. El sindicato es exclusivamente europeo con participación pública española.

Lo que la ausencia de capital americano dice

No es un dato neutral. En oncología de este nivel de potencial, los fondos americanos suelen estar presentes antes de la Fase 1. Su ausencia puede tener varias lecturas.

La más positiva: Ona construyó deliberadamente un sindicato europeo. La CEO lo confirmó: la estrategia de Serie B se centró en inversores de alta calidad que comparten la visión central. Y buscaron un tamaño de ronda que permitiera alcanzar hitos clínicos sin comprometer el enfoque estratégico.

La más matizada: el verdadero test de madurez no es la Serie B. Es la Serie C o el primer deal de licensing con una pharma global. Ese es el momento donde los americanos entran, si la ciencia aguanta.

Antoine Yver, nombrado Chair del Board en octubre de 2025, es la señal más elocuente de que ese momento está planeado. Yver tiene más de 35 años en oncología. Lideró la aprobación de ENHERTU, TAGRISSO y LYNPARZA en Daiichi Sankyo y AstraZeneca. No se sienta en el board de una empresa que no tiene intención de hablar con farmacéuticas globales.
El camino de €1,5M a €74,2M en 6,5 años

La evolución financiera de Ona es la de una biotech ejecutada con disciplina. Seed de €1,5M en diciembre de 2019 con Asabys como único inversor. Serie A de €30M en junio de 2020, la mayor ronda privada para una startup española en ese momento. Serie B de €74,2M en junio de 2026, sobredemandada.

El multiplicador entre Serie A y Serie B es 2,47x. El tiempo entre ambas rondas: seis años. En biotech oncológica, eso no es lento. Es el ritmo que requiere llevar una molécula desde la publicación en Nature hasta la primera dosis en humanos.

Y eso es exactamente lo que Ona está a punto de hacer. ONA-255 está próximo a primera dosis en humanos. Los fondos de la Serie B financiarán esa prueba de concepto clínica en cáncer de mama. Y el avance de ONA-389 hacia first-in-human en colorrectal.

Lo que esto dice al ecosistema español

Ona no es un caso replicable en sus detalles. Requiere una publicación en Nature con IP transferible. Un inversor incubador especializado como Asabys. Un entorno de transferencia tecnológica maduro como el Parc Científic de Barcelona, con 25 años de historial. Ese ecosistema existe en Barcelona. En Madrid, el CNIO tiene potencial. En Navarra, CIMA también. Pero el historial de exits privados de esta magnitud todavía no está ahí.

Lo que sí es replicable es la lógica de construcción. Seis años de desarrollo preclínico antes de tocar a inversores más grandes. Todos los hitos académicos completados antes de levantar la Serie A. Y la Serie B construida sobre datos preclínicos sólidos, un pipeline de tres programas y un Chair con credenciales de aprobación regulatoria en los principales ADCs del mercado.

Para el ecosistema inversor español, Columbus VP co-liderando una ronda de $86,6M en oncología es la señal más clara hasta la fecha de que el capital privado español puede sentarse a la misma mesa que Mérieux. El siguiente test es si puede hacerlo sin necesitar un co-lead europeo de respaldo.

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